¿Quien compra derechos deportivos o federativos de jugadores en estas circunstancias?

Columna de Opinión: Hugo Latorre Periodista Latorre Deportiva

El estatuto avala, permite que el jugador decida si se queda o se va, pero cuando exige que le compren, que lo consientan, que le cumplan sus caprichos ponen cara de borregos.

Lo de Banguero es un ejemplo más de la ingratitud, de que el sentimiento en el fútbol se acabó, eso de cantar el bunde, besar el escudo es física hipocresía, hoy por hoy, lo único indispensable es el dinero, lo personal e individual y la institución, la hinchada, el arraigo al carajo.

Hay maneras de salir, de despedirse, de abrir o cerrar puertas pero para este mercantil mundo del fútbol Colombiano esas premisas se acabaron, te endulzantes el oído y chao papá, por aquí que es más derecho.

Lastima que la ley del embudo apareció y se quedo con los famosos derechos de quienes se dicen ser Idolos del pueblo, de la afición y en realidad son puro interés.