El último adiós sin familiares, la triste realidad del Covid-19

Los dramas de estas familias que despiden a sus seres queridos muertos desde la distancia conmueven al país.

La forma de vivir y hasta de morir cambió a causa del coronavirus, pues aquellos días en que unos desconsolados familiares  lloraban a su muerto al lado, cerca del ataúd, parecen algo lejanos.

Hoy, las familias colombianas y en el mundo deben ver sus muertos desde lejos, imaginarlos en sus mejores recuerdos y despedirlos entre oraciones y nostalgias, pero sin acercarse al féretro.

Esta es la realidad hoy de muchas familias que les toca asumir el dolor de la pérdida de un familiar detrás de los portones, las rejas o las ventanas.

Asimismo, son muchos los testimonios de personas que solo alcanzan a ver vivos a sus familiares por última vez a través de una videollamadamientras estos intentan aferrarse a la vida desde el hospital, gracias al oxígeno, los medicamentos  o la habilidad médica.

ara la psicóloga Laura Gómez el hecho de que el rito del entierro se rompa en Colombia genera una desestabilidad evidente en las personas, pues se trata un momento simbólico que se encuentra incrustado en lo más profundo de nuestra condición huma.

«A nivel psicológico es más complicado porque debido al distanciamiento obligatorio con el fallecido es difícil hacer el duelo respectivo y despedirse de manera natural. En ese momento de confusión es normal que aparezcan los cargos de conciencia», explicó.

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Asimismo, Gómez recomendó que en estos tiempos, el duelo debe llevarse con el apoyo del núcleo familiar y con el entendimiento, de que cada persona asimila este tipo de hechos de manera distinta.

«En el caso de los niño es complejo porque es posible que no tengan la capacidad de entender lo que sucede y de manera irracional sientan temor», agregó. 

Y es que entender que Colombia ya ha perdido más de 20.000 personas no es sencillo. Porque no se trata solamente de una cifra sino del fin de unos sueños, unas historias y unos deseos que ya no conoceremos.

Es la realidad de los viudos, las viudas, los huérfanos, los tíos y tías de Colombia que va dejando el coronavirus a su paso.